En
la industria petrolera pasará lo mismo que ha sucedido con Aerolíneas
Argentinas y con otras empresas privatizadas como Correo Argentino,
Aguas Argentinas, y también pasará con los ferrocarriles. El objetivo
natural de las empresas privadas es ganar el máximo de dinero en el
menor tiempo posible. Su interés no coincide con el de la población
argentina.
La diferencia fundamental
en la cuestión petrolera respecto a las otras ex-empresas estatales
vaciadas, son los tiempos; extraer esta riqueza que está bajo tierra y
en los poros de las rocas lleva más tiempo. Por mucho apuro que tengan
las petroleras por extraer rápido las reservas de hidrocarburos (que
poseía nuestro país al momento de privatizarlas), pasados más de 15
años los viejos yacimientos de la YPF estatal todavía tienen algo de
jugo y lo van a exprimir hasta el final… si se lo permitimos. Es por
eso que necesitan que se les prorroguen los contratos de concesión.
Sin
embargo ya no todas tienen el mismo interés, las empresas más grandes
comienzan a planificar su retirada de los yacimientos más viejos, aún
cuando sus ganancias sigan siendo muy elevadas, aunque seguirán
facturando mientras se lo permitamos. Así Repsol ha separado sus
negocios en Argentina de otros países, en los que estuvo invirtiendo
las ganancias que obtenía aquí, y además se desprendió de acciones que
pasaron a supuestos inversionistas ‘argentinos’.
Por
otra parte tanto Repsol como Petrobras este año retiran de Neuquén sus
equipos técnicos de exploración. Estas medidas de las compañías grandes
blanquea su voluntad de no invertir en exploración, a pesar de su
propaganda en contrario. Las ‘inversiones’ que declaran en exploración
son utilizadas para seguir con el desarrollo de los viejos yacimientos,
con beneficios impositivos adicionales. Desde que manejan este negocio
no han explorado en nuestro país, y no hay motivos para que cambien esa
política. Explorar en Argentina solo les conviene a los Argentinos. (1)
Los
costos de producción totales promedio del petróleo en Argentina rondan
los 10 dólares por barril. Este es el valor que tendríamos que pagar
los argentinos por este producto. Actualmente las empresas nos venden
internamente el crudo a 45 dólares. Y lo que tenemos que importar a
futuro será al precio internacional (hoy más de 100 dólares.) Mucho más
costosa aún resulta la importación de productos elaborados.
La
situación petrolera será más que crítica en pocos años; ya ha comenzado
a manifestarse: alta de combustibles, aumentos de precios sin control e
importación de hidrocarburos. Para las provincias petroleras, en
particular, será grave por la incidencia directa en su recaudación.
Pero para todo el país asegurar la provisión de hidrocarburos es
absolutamente estratégico, porque mantener en movimiento toda nuestra
economía, hogares y transportes depende en un 90% del gas y el
petróleo. Cuando se agote habrá que importarlo, ya hemos comenzado.
En
el 2007 los argentinos perdimos la autosuficiencia que habíamos
conseguido ya hace muchos años con nuestra YPF. Consumimos más de lo
que producen las compañías que se quedaron con el negocio. Este es el
resultado más concreto que nos dejó la privatización de YPF y Gas del
Estado. Además nos queda la pobreza de nuestro pueblo, y un futuro muy
duro en el que estaremos obligados a recuperar esta industria del
petróleo y del gas.
Si los argentinos no
logramos cambiar la política petrolera actual antes de que nuestros
viejos yacimientos terminen por ser vaciados, cuando sea inevitable que
nos hagamos cargo, la situación será mucho más seria. El problema grave
será que en ese momento ya estaremos importando todo el gas y el
petróleo que necesitemos y no habrá recursos que alcancen. Veamos
cuánto nos costaría.
El año 2007 se produjeron
un total de 37 millones de m3 (233 millones de barriles) de petróleo
crudo y más de 50 mil millones de m3 de gas que consumimos (además
importamos y exportamos??). Aún sin prever crecimiento, cuando tengamos
que importar esa cantidad significarían aproximadamente 28 mil millones
de dolares para petróleo (a 120 dólares por barril) y como mínimo 13
mil millones de dólaes para gas (a 7 dólares el millón de BTU). O sea
algo así como 41 mil millones de dólares por año. Ni toda la soja, ni
otros cereales que podamos producir, nos alcanzarían para comprar los
hidrocarburos necesarios.
Los gráficos, tanto
de datos nacionales como provinciales, curvas de evolución de
producción y reservas, ya sea de petróleo como de gas, nos muestran una
declinación inexorable que nos lleva a un acelerado agotamiento de
nuestros viejos yacimientos.
Grafico 1-
Evolución reservas de gas de Neuquén: Las reservas "corregidas" son una
estimación retroactiva, basada en la producción oficial acumulada en
los viejos yacimientos de YPF. La curva está afectada por un factor de
"corrección por corrupción". Al momento de la privatización estuvieron
muy subvaluadas, para la venta, y luego subvaluadas por las empresas
para darle mayor valor a sus compañías. Son dudosos los valores de las
reservas oficiales actuales
Estas mismas
compañías que han logrado beneficios exorbitantes desde la
privatización siguen presionando fuertemente para obtener mayores
beneficios, aumento de tarifas y aún seguir exportando. Hay
desabastecimiento, precariedad en el servicio, no exploran y las
destilerías siguen siendo las mismas de hace 30 años. O sea, como era
de suponer, no les interesan las penurias de los Argentinos.
Renovarle
los contratos sería una nueva traición y una condena segura al fracaso
energético de nuestro país, ya demostrado con claridad en estos 17 años
de privatizado este recurso clave. Deuda Externa, Petróleo, Gas,
subsidios... y unas cuantas razones más ofrecen una explicación muy
fácil de por qué hay un 30 ó 50% de argentinos pobres, la
‘inseguridad’, la salud y la educación pública en crisis, etc.
No
nos queda mucho tiempo para revertir la política actual. Sería bueno
que los argentinos nos propusiéramos no permitir llegar a esta
situación límite, porque la marginalidad se multiplicaría en nuestro
pueblo.
La única solución que permitirá
asegurar una provisión económica de energía y mantener en marcha a
nuestro país, es la recuperación íntegra de los yacimientos y áreas
petroleras para su explotación e industrialización, en beneficio de
nuestra gente. Esto no sería nada más que hacer lo mismo que ya se
demostró que se puede hacer, es lo que hicimos con YPF para lograr el
autoabastecimiento. Lo mismo están haciendo, con gran suceso, Brasil,
Venezuela, Bolivia, Ecuador y México, que en su momento comenzaron
imitando a nuestra YPF, que fue la pionera.
Las
ganancias de este negocio tan rentable, permitirán invertir en la
exploración para incorporar reservas de petróleo que sustituyan a las
que se consumen y así mantener un crecimiento económico sostenido. Aún
más, quedaría excedente para desarrollar fuentes de energía
alternativas que vayan reemplazando los hidrocarburos que alguna vez se
agotarán. Los yacimientos siguen siendo nuestros, aunque estén
concesionados, los trabajadores y técnicos son argentinos, la
Constitución nos obliga, solo falta la voluntad de nuestros
funcionarios para hacerlo.
Sin embargo, si no es
la población la que se propone este objetivo de recuperar nuestra
riqueza petrolera, no hay otra fuerza ni voluntad que lo haga. La
corrupción que genera semejante riqueza, hace imposible confiar en otra
salida a través de los poderes constituídos. En la política de derecha
a izquierda, o de izquierda a derecha, se entiende que la cuestión
petrolera es una cuestión clave para los pueblos. En Argentina el poder
que manejan los intereses petroleros ha logrado que nuestra dirigencia
entregara mansamente esta riqueza que en otros países ha sido disputada
con guerras.
Grafico 2- Evolución reservas de
Petróleo de Neuquén: Las reservas "corregidas" son una estimación
retroactiva, basada en la producción oficial acumulada en los viejos
yacimientos de YPF. La curva está afectada por un factor de "corrección
por corrupción". Al momento de la privatización estuvieron muy
subvaluadas, para la venta, y luego subvaluadas por las empresas para
darle mayor valor a sus compañías. Son dudosos los valores de las
reservas oficiales actuales.
Gráfico 3-
Producción Nacional de Petróleo Barriles/día: Desde la privatización
las compañías privadas produjeron 4800 millones de barriles de petróleo
de nuestros yacimientos, que equivalen hoy a más de 470 mil millones de
dólares, algo así como 3 deudas externas. Con el gas la defraudación es
equivalente. A pesar de esta riqueza extraída de nuestros yacimientos
los argentinos estamos mucho más pobres y con las reservas de los
hidrocarburos agotándose.
Gráfico 4-
Exportaciones de crudo: Que se les permita exportar petróleo a las
compañías privadas en plena crisis de energía, escases de combustibles
e importación de gasoil, es una muestra clara de poder que tienen estas
empresas sobre la política
Nota:
1)
¿Porque no invirtieron en explorar la compañías privadas en Argentina?
Es sencillo, obtuvieron ( y todavía tienen) reservas de petróleo,
instalaciones, mano de obra y mercado a muy bajo precio (las compañías
‘compraron’ al Estado argentino 250 millones de m3, llevan producidos
750 millones y proyectan terminar sacando más de 1100 millones de los
mismos yacimientos) se dedicaron a sacarlo y venderlo. Lo que queda por
explorar en Argentina, luego de lo hecho por YPF, tiene su riesgo. Al
momento de invertir, para conseguir reservas, lo hacen donde más les
conviene, evalúan el mercado global, su interés no es el mismo que el
de los argentinos. Repsol lo hace en Libia, Argelia; Chevron en Irak;
Petrobras en Brasil, etc.