OWSA: UNA NOTA QUE RATIFICA
LA ENORME NECESIDAD DE ESTRECHAR EL TRABAJO CON LOS TRABAJADORES DE LA
ENERGIA,
PARA PODER ALCANZAR UNA COVILIZACIÓN POS-PETROLERA
ARGENPRESS
La energía y la conciencia de los trabajadores
Por: Gabriel Martínez
(MORENO)
Fecha publicación: 22/07/2008
Exposición hecha en un encuentro
realizado por la Coordinadora por la Recuperación del Petróleo y el
Gas, en el Hospital Municipal de la ciudad de MORENO, Buenos Aires,
julio de 2008.
Buenas tardes, yo también quiero agradecer a los
compañeros que han trabajado en la organización. Estamos muy contentos
de estar aquí, muy agradecidos de haber tenido la oportunidad de
exponer cuestiones que nos preocupan en lo personal pero lo queremos
convertir también en una cuestión de preocupación social, de
preocupación colectiva.
Yo represento a una organización de trabajadores del sector energético,
compañeros que trabajan en los sectores petroleros, en el gas, en el
agua, en las empresas petroquímicas, en el carbón, en la binacional
Yacyretá y Salto Grande también, en el sector eléctrico. Antes de 1990
éramos trabajadores que teníamos la necesidad de defender nuestros
derechos como trabajadores, pelear nuestros convenios, pelear nuestros
salarios, y no teníamos una estrategia de relación con el resto de la
comunidad.
En ese momento cuestiones como las de la energía parecía que estaban
garantizadas para siempre, uno llegaba a su casa, prendía la luz, tenía
su garrafa o tenía su red de gas, el que tenía vehículo lo encendía y
cuando le faltaba combustible iba a una estación de servicio y cargaba,
hasta que nos topamos con la palabra privatización, hasta que nos
topamos con las ideas de que estos recursos debían se manejados por
manos privadas porque eran más eficientes, más inteligentes, porque
despilfarraban menos el tiempo y el dinero de la sociedad... y
aparecieron estas cosas.
Empezamos a debatir si de verdad era así, empezamos a vivir
situaciones, la pérdida masiva de puestos de trabajo, la pérdida de los
derechos. Los trabajadores empezamos a buscar, algunos, una estrategia
para superar esta situación, otros formaron parte de agrupaciones que
alentaron las privatizaciones, que formaron parte del negocio, se
quedaron dentro de organizaciones gremiales que se convirtieron en
organizaciones empresariales, propietarias de empresas eléctricas, de
algunos sectores del gas, del agua.
Esta necesidad de buscar una estrategia de salida, de organizarnos, nos
llevó a comprender que no podíamos seguir entendiendo al mundo como si
existiera nada más que de la pared hacia dentro de nuestras
organizaciones. Comprendimos la necesidad de salir a relacionarnos,
comprendimos el significado de la palabra articulación. Había que
articular con el resto de la sociedad para comprender el fenómeno, para
buscar salidas, para resistir y para poder elaborar propuestas de
superación de lo que ya se estaba convirtiendo en un drama social, el
drama de la desocupación, el drama de la pobreza, el drama de la falta
de horizonte y futuro para muchos de nosotros.
Las organizaciones que juntamos, que se fueron juntando dentro de la
nueva Central, que también se formó en esta época, la Central de
Trabajadores Argentinos, la CTA, empezamos a comprender que era muy
difícil el proceso de reversión, el capital privado no venía a mejorar
los servicios, venía a obtener ganancias; se encontró con toda una
infraestructura, toda una planificación, todo un desarrollo hecho, en
Gas del Estado, en SEGBA, en YPF, lo único que había que hacer era
facturar, facturar. Empezaban a mejorar la facturación, incluso,
echando a muchos más compañeros e inventando este sistema de trabajo,
este sistema de relaciones laborales que nosotros conocemos con la
simplificación de la palabra 'precarización', pero es el trabajo de
hoy-lo-tengo-y-mañana-no-sé, es el trabajo de voy a trabajar 16 hs., 12
hs., 14 hs. por dos monedas, es el trabajo de me-aguanto-la-que-venga
porque me echan, porque no tengo sindicato porque no tengo quién me
defienda y porque al patrón le importa un corno si yo trabajo o no
porque hay un montón de gente que quiere trabajo. Este tipo de trabajo
precarizado está asociado a las privatizaciones.
La privatización de los recursos naturales, servicios públicos,
recursos energéticos, etc., se dio en un marco de una decisión cada vez
más mundializada, cada vez más globalizada de que había que hacer lo
mismo en los distintos lugares del mundo. Y esto se dio porque, no
solamente porque la población del mundo creció, y cada vez crece a una
velocidad más importante; sino porque hay sociedades que de la pobreza,
del desempleo y la falta de producción empezaron a saltar a situaciones
de vida mejor, y hoy por hoy, en muchos periódicos podemos leer, o
escuchar en las radios, en los noticieros, que aparece cómo China o
India son países que requieren cantidades de energía para su
desarrollo. ¿Eso qué significa? Que muchos chinos y muchos indios han
salido de la pobreza, que se está generando trabajo, están produciendo
cosas de distinta naturaleza y necesitan esa materia prima que empieza
a volverse escasa en todo el mundo, que es la energía. Y ese es el tema
que nos convoca hoy, el tema de los problemas sociales y la energía.
El siglo XXI como el siglo XX son los siglos de la energía,
prácticamente todo lo que hacemos nosotros en nuestra vida está
relacionado con las fuentes de energía, si nos sacaran, así,
mágicamente, de golpe como podemos apagar la luz, no sacaran las
fuentes de energía del mundo, la catástrofe no se podría ni siquiera
cuantificar, no se podría medir la cantidad de gente que moriría de
frío, la cantidad de gente que moriría de hambre, los aviones que no
podrían volar, las comunicaciones globales inutilizadas y fuentes de
producción que no trabajarían más, muchísima gente se quedaría sin
trabajo. De golpe nos encontraríamos en la Edad de Piedra, poco más o
menos. Esa es la importancia estratégica de la energía.
Nosotros necesitamos energía para vivir en este siglo. Si hubiéramos
nacido en la Edad de Piedra, nuestras necesidades energéticas serían
muy pequeñas, nos arreglaríamos con la posibilidad de cubrirnos del
viento, del frío y encender el fuego. Pero ahora dependemos tanto de la
energía, en sus diversas manifestaciones que si perdiéramos eso no
podríamos vivir. En esta lucha por la energía, en esta necesidad de
consumir cada vez más energía en el mundo, mucha gente en el planeta se
está quedando sin posibilidad de consumir las cantidades mínimas de
energía que necesita para su vida cotidiana. Hace 30 años atrás, en los
encuentros europeos, se concluía que el 20% de la población del mundo
concentraba el 80% de las posibilidades energéticas. Eso quiere decir
que de 100 partes de energía que se consumían en el mundo, el 20% de
nosotros, 20 de cada 100, se llevaban 80 partes de todo esto, y el
resto quedaba para el 80% restante.
La Argentina es un país de características particulares, tenemos
petróleo, gas, tenemos carbón, tenemos uranio, tenemos cataratas y
saltos de agua, que nos permite a nosotros desarrollar muchas fuentes
de energía. Acá hay reservas, de carbón para 200 años, podemos quemar
carbón durante 200 años, (al ritmo de hoy, que no quemamos nada). Eso
quiere decir que es si usáramos el carbón como parte de nuestros
recursos energéticos no tendríamos 200 años, vamos a tener cada vez
menos a medida que lo utilicemos.
Esta fue la sensación que no teníamos antes de la privatización, por
eso nos parecía que todo era eterno. Sin embargo, el petróleo y el gas
que son los recursos que sí utilizamos en gran cantidad, se agotan, se
agotan. Era una idea que no teníamos y empezamos a darnos cuenta
después de las privatizaciones. ¿Cuándo nos dimos cuenta? Cuando la
estrategia de las empresas privadas, con Repsol a la cabeza, pero todas
las demás la siguieron, fue exportar. Decían 'acá hay mucho gas, mucho
petróleo, vamos a exportar desde la Argentina vamos a venderlo a Chile,
a Brasil, a Uruguay, vamos a venderlo a los norteamericanos, a los
europeos y a todos los que nos quieran comprar. Y vamos a sacar
petróleo y gas por cañerías a los países vecinos y por barco a todos
aquellos que nos quieran comprar'. Cuando nos enteramos, para el 2001,
que el 40% del petróleo y gas que se producía en la Argentina se
exportaba, algunos tuvimos la curiosidad por saber ¿cuánto queda?,
porque si estamos exportando casi la mitad de lo que producimos, en
algún lugar se debe estar guardando para el futuro. Pero en algún
momento ese futuro es el último día.
Entonces, ¿cuánto queda?, ¿quién guarda?, ¿dónde se guarda todo eso? Y
¿qué tipo de proyecto tenemos para los próximos 4 ó 5 años? ¿Cómo vamos
a enchufar los tornos, las máquinas? ¿Cómo vamos a diseñar un proyecto
de desarrollo? Esto lo pensamos alrededor del 2001, ahora para salir de
la crisis ¿Por qué conseguimos nosotros puestos de trabajo si no
tenemos electricidad, si no tenemos gas, si no tenemos fueloil? Bueno,
ahí descubrimos que no guardaba nadie, no hay reservas, no hay un lugar
donde se guarde petróleo y gas para el futuro. Se guarda abajo de la
tierra, pero como se extrae de una forma indiscriminada y también se
exporta sin que ninguno de nosotros participemos de la distribución...
a ver si está bien que exportemos el petróleo y el gas y resulta que
nos quedan 7 años de petróleo, según estudios de hace casi 2 años, y
nos quedan 8 ó 9 años de gas.
¿Esto qué quiere decir? ¿Que un día mágicamente vamos a quedar todos a
oscuras? No, quiere decir que vamos a empezar a sufrir cada vez con
mayor intensidad los problemas que se están discutiendo en las Naciones
Unidas. Que la comida sale cada día más cara, que ya no se trata de que
no tengo gas, electricidad o agua, además no tengo pan, no tengo
harina, además no tengo trigo, ni tengo arroz para comer. ¿Por qué?
Porque el transporte, el proceso de industrialización, los agroquímicos
que se utilizan para fertilizar los suelos para las producciones, salen
del petróleo y el gas. Porque todos estos alimentos se comercializan en
mercados de especulación y requieren de transporte y están asociados al
valor del dólar, o del euro, o de la moneda de intercambio que se
utilice.
El petróleo y el gas, en su necesidad de mayor consumo y en su escasez
cada vez más pronunciada, termina afectando cada vez más nuestra vida
cotidiana, pero no solamente en los servicios públicos también en el
plato de comida. Y ese es un problema que si los trabajadores, los
vecinos, los compañeros que logran visualizar esta situación, no la
toman como propia y lo quieren dejar en manos de los que saben, de los
expertos, de los políticos, de los economistas, vamos a terminar
integrándonos, indefectiblemente, al 80% del mundo que no está dentro
del grupo privilegiado, del que tiene energía, y por lo tanto va a
tener comida, va a tener trabajo, va a tener posibilidades de
desarrollarse como persona, va a poder estudiar y va a tener futuro. El
tema de la energía está asociado a la supervivencia, desde este punto
de vista.
Nosotros como trabajadores fuimos descubriendo todo esto, aunque les
parezca mentira, trabajando en la energía no sabíamos de política
energética, o conocíamos poco. Yo como electricista, trabajando en una
central térmica estaba muy satisfecho porque podía atender las bombas
de energía, podía hacer los traslados de combustible dentro de la
usina, podía desarrollar mi trabajo bien. Sin embargo, no tenía la
menor idea de lo que sucedía con la energía eléctrica puertas afuera de
la central. En parte sí sabía, porque también en mi casa se usaba
energía eléctrica, pero no sabía que esto era un problema político, que
era un problema social de primera envergadura, y no sabía tampoco que
en el mundo había guerras por eso que nosotros estábamos produciendo.
China, India, Rusia, Estados Unidos, se están armando hasta los dientes
y están buscando escenarios en el mundo alrededor de las fuentes de
petróleo, para las próximas guerras. Y esas próximas guerras no van a
ser dentro de 50 años, va a ser dentro de muy poco tiempo. Se están
peleando porque necesitan que cada uno de nuestros países pueda aportar
con alimento, con gas, con electricidad, con petróleo.
Nosotros, en nuestro descubrimiento, desarrollamos algunas estrategias,
algunas cosas que pretendemos llevar adelante. Desarrollamos los
proyectos de Ley, por ejemplo, para la Tarifa Social y para la Garrafa
Social. Y esto lo decíamos ya hace 4 años que el gas envasado no podía
salir más de $5, hoy, con el precio internacional del petróleo a más de
u$s 140, tiene que valer menos que eso, ¿por qué? Porque el petróleo
cobra todo su valor de trabajo y todo lo que le cuesta extraerse, en el
momento que está en el pozo, la empresa petrolera cobró y ganó en ese
momento. Y después vendió a mucho más en el interior, de lo que sacó.
Pero adentro de ese petróleo, como parte constituyente, está el gas
natural. El petróleo va a la refinería y se separa en sus distintas
partes, una de ellas es el gas natural, y el gas licuado de petróleo
que va a la garrafa. La garrafa está paga con la actividad petrolera.
El que diga que el gas envasado tiene que ser gratis, no está loco, no
está loco, puede ser que gane muchos enemigos, pero no está loco. Está
muy cerca de cero el valor del gas.
¿Por qué la Tarifa Social?, porque la electricidad es un derecho de
todo el mundo, y no puede ser que vivamos en una sociedad donde algunos
de nosotros tengamos que vivir en el siglo XVIII o en el siglo IX. Es
un derecho, pero hay que pelearlo, porque hay que peleárselo y
arrancárselo a las empresas multinacionales.
Por eso, estos son descubrimientos que hicimos. Y otro descubrimiento
es que tenemos que asociarnos. Nosotros conocimos a los compañeros
Autoconvocados, a la Corriente Clasista, a los compañeros de la Revista
Industrializar, la Cocepa, fundamos el MORENO, participamos en la
fundación de otras organizaciones, como los ex trabajadores de YPF,
etc. ¿Por qué?, porque necesitamos que estén en la conciencia
organizativa para reclamar lo que nos corresponde. La Energía como
Derecho.
A mí se me terminó el tiempo y me pasé, pero no quería dejar de decir
estas cosas, muchas cosas quedaron en el tintero, pero la invitación
esta realizada a recuperar los recursos y a formar parte de una
sociedad conciente de sus derechos. Y los derechos pasan por tener una
vida digna, y la vida digna pasa por su desarrollo en el Siglo XXI, no
en el Siglo XVIII. Muchas gracias.
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