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Jueves, 14 de Febrero de 2008 04:09 |
argenpress
La «argentinización» de YPF
Por: Aleardo F. Laría (RIO
NEGRO ON LINE)
Fecha publicación: 13/02/2008
A finales de diciembre pasado los medios
argentinos informaron sobre la compra de un paquete importante de
acciones de YPF por parte del Grupo Petersen. Según la interpretación
que hicieron algunos diarios, el gobierno de Cristina Fernández de
Kirchner habría logrado 'un importante éxito al conseguir la
argentinización parcial de la mayor empresa de la Argentina, dueña de
recursos estratégicos como el petróleo y el gas'. Sin embargo, a la
vista de los pocos datos disponibles, podemos deducir que en realidad
estamos ante una simple operación financiera y de imagen de Repsol-YPF
SA, a la que ha prestado graciosamente su concurso el gobierno
argentino.
La información corporativa suministrada en su momento por Repsol-YPF SA
daba cuenta del 'Memorando de entendimiento' firmado el 21 de diciembre
de 2007 entre Antonio Brufau, en representación de Repsol-YPF SA, y
Enrique Eskenazi, por la sociedad española Petersen Energía SA. Según
las cláusulas 'vinculantes' del memorando, la sociedad española
Petersen Energía SA podía comprar, antes del 15 de febrero de 2008, el
14,9% de las acciones de la sociedad argentina YPF SA en la cantidad de
2.235 millones de dólares.
En el referido acuerdo se pactaba que en los próximos cuatro años el
Grupo Petersen podía comprar, para cualquier sociedad del grupo, otro
10,1% adicional. También se acordaba una operación pública de venta de
acciones de otro 20% de YPF SA. Llamaba la atención la cláusula
vendor's loan (préstamo del vendedor) según la cual Repsol-YPF le
prestaba a Petersen Energía SA la cantidad de 1.015 millones de dólares
para facilitar la operación de compraventa. Consecuentemente, se fijaba
la jurisdicción de los tribunales de Madrid para dilucidar cualquier
diferencia entre ambas sociedades españolas.
Según el comunicado distribuido por Repsol-YPF, se trataba 'de una
operación clave para el desarrollo del futuro Plan Estratégico de
Repsol-YPF'. Después de brindar información sobre los antecedentes
empresariales del Grupo Petersen ('fundado en 1920'), se señalaba que
de esta manera Repsol incorporaba 'un aliado industrial argentino' para
YPF, lo que le permitiría 'impulsar el crecimiento orgánico, la
diversificación de activos de Repsol-YPF y el mejoramiento de su
estructura financiera'.
El 'aliado industrial' de Repsol-YPF, si nos dejamos llevar por la
información del Registro Mercantil de Madrid, es una sociedad
unipersonal cuya actividad es 'la inversión, gestión y administración
de valores, títulos y acciones que cotizan en bolsa', para lo que
dispone de un frugal capital de 60.000 euros. Obviamente se trata de
una sociedad meramente instrumental, pero el problema es que tampoco
podemos conocer el perfil industrial ni la nacionalidad de su único
accionista, la sociedad 'Petersen Energía Pty. Ltda.', constituida,
según algunos indicios, en el paraíso fiscal de Panamá, un lugar desde
el que no es posible obtener información sobre las sociedades
mercantiles que allí operan.
Ahora bien. Con independencia de la identidad final del comprador, lo
que no se debe perder de vista es que la anunciada operación de
compraventa se refiere sólo a una parte minoritaria de las acciones de
la sociedad argentina YPF SA controlada por la española Repsol-YPF SA.
Como el propio comunicado corporativo del 21 de diciembre aclara, con
la venta de un 25% del paquete de acciones de YPF SA a Petersen Energía
SA 'Repsol-YPF seguirá siendo el accionista de control de YPF'. Esta
situación tampoco sufriría variación si las provincias de Chubut, Santa
Cruz, Salta o Mendoza acudieran -como anunciaron- a la compra del 20%
de las acciones que saldrán a la venta en la oferta pública de venta
anunciada. Aun en ese caso, la española Repsol-YPF SA seguiría
detentando la propiedad del 55% de las acciones de YPF SA.
La relación que existe entre Repsol-YPF SA e YPF SA es la propia que se
da entre una empresa multinacional y una filial local. Mientras una
sociedad detente el control de la otra, existe toda la gama de
variantes que presiden una relación de completa dependencia: la
sociedad matriz puede establecer precios de transferencia absolutamente
arbitrarios e imputar gastos a la filial de la magnitud que desee. En
consecuencia, la filial tendrá pérdidas o beneficios en su balance
según lo decidan los gestores de la sociedad matriz. Desde esa
perspectiva, el peor negocio financiero que puede hacer una provincia
es 'enterrar' dinero en una sociedad que nunca va a controlar. Equivale
a hacer un préstamo financiero a Repsol-YPF SA sin tener una garantía
de rentabilidad.
¿Entonces Enrique Eskenazi es un ingenuo inversor dispuesto a enterrar
2.235 millones de dólares en una empresa que no controla? Claro que no,
porque el dinero en realidad lo ponen los bancos internacionales.
Estamos ante una operación de compraventa que enmascara un acuerdo
financiero de préstamos apalancados (leverage-out) a Repsol con un
intermediario argentino. Al estar el pacto entre Repsol- YPF y Petersen
Energía Pty. Ltda. oculto bajo el paraguas de un paraíso fiscal será
difícil conocer el contenido de las cláusulas de salvaguardia. Pero el
objetivo de Repsol-YPF SA es claro. Según su plan estratégico, se trata
de reducir el peso relativo de los activos argentinos en su balance,
consiguiendo liquidez para incrementar su presencia en otras áreas
(norte de Africa, Estados Unidos y otros países de la OCDE).
Desde que Repsol-YPF SA comprara, en 1999, la casi totalidad de las
acciones de YPF SA (posee el 99,06% de las acciones), en su información
corporativa se autoadjudica -casi obsesivamente- la condición de
empresa 'hispano-argentina'. Sin embargo, si acudimos a la información
de la página web de Repsol-YPF SA, esa pretensión carece de sustento.
Comprobamos que en enero del 2008 la composición del accionariado de la
empresa era el siguiente: Sacyr-Vallehermoso (España), 20%; Caixa
Cataluña (a través de Criteria y Repinves), 14,1%; Pemex (México),
4,9%; AXA (fondo internacional de inversión), 4,2%; Barclays, 3,2%;
Mutua Madrileña, 2%. El resto (51,5%) es 'free float', es decir,
acciones en manos de minoristas en diversas bolsas del mundo. La
presencia de un 'socio local' le permitirá ahora insistir en su
obsesión al tiempo que -según los analistas internacionales- 'va a
mejorar las relaciones con el gobierno y los reguladores argentinos'.
Lo cierto es que la venta del 25% de las acciones de YPF SA a un
empresario argentino -con independencia de que utilice con fines
instrumentales sociedades radicadas en paraísos fiscales- carece de
toda relevancia económica y estratégica para la Argentina. La sociedad
española Repsol-YPF SA seguirá siendo la dueña absoluta de los recursos
estratégicos como el petróleo y el gas a través del control que ejerce
sobre YPF SA. Es probable que Repsol-YPF SA pueda ahora redondear su
operación de imagen corporativa y conseguir liquidez para su expansión
en otras áreas, pero lo calificado por algunos como 'argentinización
parcial' de YPF SA es sólo el sueño agitado de una noche de verano.
Aleardo F. Laría es abogado y periodista.
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