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ARGENTINA - Petróleo y gas "no convencional" Imprimir E-mail
Petróleo en Latinoamerica - Argentina
Miércoles, 11 de Abril de 2012 16:03
Tomás Buch (RIO NEGRO ON LINE)

Recientemente YPF ha dado a conocer el descubrimiento de enormes depósitos de petróleo y gas "no convencional" en la provincia del Neuquén. Como no se ha aclarado mayormente en qué consiste eso de "no convencional", no parece que la gente común esté muy enterada de qué se trata. Petróleo y gas son petróleo y gas, ¿no es cierto? Y nuestra economía, que antes era exportadora de hidrocarburos, ahora los debe importar a varias veces el precio de producción, así que cualquier nuevo hallazgo es bienvenido y así ha sido saludado por el gobierno. Las políticas mezquinas de los concesionarios extranjeros a los que el menemismo regaló casi toda la industria petrolífera, más la falta de la imposición de una política de inversiones comprometida y una política de recuperación que recién ahora ha comenzado a moverse un poco, nos han causado un daño económico muy importante.

Nos quejamos de que las empresas extranjeras no han buscado más reservas. "No es cierto -dice Repsol-, fíjense los enormes yacimientos de petróleo y gas 'no convencionales' que hemos descubierto en Neuquén".

Este petróleo y gas "no convencional" (shale oil y shale gas, en inglés) consiste en rocas bituminosas, pizarras de baja porosidad que contienen hidrocarburos de muy alto peso molecular (kerógeno) junto con bitumen, y gas natural en sus intersticios. A veces estas rocas arden como carbón. Pero para recuperar los hidrocarburos hay que recurrir a tecnologías muy diferentes de las habituales para la extracción de petróleo o gas natural normales, que se encuentran en cavernas o arenas permeables de donde es relativamente fácil sacarlos -y, a veces, surgen de modo espontáneo-. En el caso de los esquistos, en cambio, hace falta someterlos a un proceso realmente minero, que puede ser subterráneo o a cielo abierto. Extraído el gas, los esquistos son sometidos a pirólisis y destilación para obtener hidrocarburos de tamaño molecular "normal", dejando un residuo de coque. Frecuentemente, hay que reventar esas rocas con agua a alta presión, en un proceso que se conoce como "fracking" o "hydrofracking" (HF). Esta ruptura libera los hidrocarburos, pero a un costo económico y, sobre todo, ambiental muy alto. Se inyectan enormes cantidades de agua a muy alta presión, como soluciones de diversas sustancias químicas -varias de ellas tóxicas o cancerígenas- a zonas rocosas que muchas veces deben atravesar napas de agua subterránea. El consiguiente y muy real peligro de contaminación y la enorme cantidad de agua que queda definitivamente inutilizada para cualquier uso posterior no han sido mencionados en las noticias. Se han dado casos en que la contaminación llegó al extremo de que el agua "potable" que salía de algunos grifos era inflamable por el gas "natural" que contenía.

Las enormes reservas del "Cinturón del Orinoco" son de una naturaleza similar al petróleo de esquistos, sólo ligeramente menos viscosas. Pero también allí la extracción tiene que ser estimulada con la inyección de agua. Las cantidades de petróleo "no convencional" venezolano comprobadas son de una magnitud comparable a las de Arabia Saudita, pero éste es muy liviano y fácil de procesar. Así, se acabará en poco tiempo más. Por desgracia, esto pondrá a Venezuela en el centro de la atención de los grandes empresarios petroleros, lo que tendrá consecuencias políticas, como siempre que se trata de petróleo o gas.

En momentos en que los hidrocarburos normales están en una creciente demanda, y ya se habla de su próximo agotamiento (en décadas), los yacimientos no convencionales despiertan cada vez mayor interés y ya se explotan en gran escala. Se admite en muchas fuentes que el uso creciente de los esquistos renueva las existencias probadas en forma tal que no hay fin del suministro a la vista. Incluso hay quien dice que hay que dejarse de jugar con las fuentes renovables, porque hay esquistos para rato y la teoría del "peak oil", según la cual la producción de derivados del petróleo ha comenzado a disminuir irreversiblemente por agotamiento del recurso, es falsa. Claro que esta propuesta agravará considerablemente la emisión de gases de efecto invernadero.

Pero también hay temores muy fundados que no apuntan al futuro. Por ejemplo, en Athabaska, Alberta, en Canadá, hay grandes depósitos de "shale" -tal vez los mayores del mundo- y se está pensando en un oleoducto "no convencional" que atravesaría todo el acuífero de Ogallala, el más importante de Norteamérica. Si hubiese una pérdida, se podrían contaminar miles de kilómetros cúbicos de agua -una sustancia que, para la vida, es mucho más indispensable que el petróleo-. En el acuífero Guaraní existe el mismo peligro, ya que debajo del mismo también hay grandes depósitos de gas "no convencional".

De todos modos, el agua es un insumo crítico para la explotación de los hidrocarburos de los esquistos. Por cada barril de petróleo obtenido se consumen millones de litros de agua. Para colmo, la relación entre la energía contenida en el shale y la que se necesita para extraerlo no da un balance muy positivo, a pesar de lo cual una proporción creciente del petróleo y el gas que se consume en el mundo tiene ese origen.

Aquí tenemos otro ejemplo de los desquicios que se hacen para no cambiar el modo de vida a uno sustentable en el largo plazo.

 

FUENTE: www.argenpress.info