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ARGENTINA - Hidrocarburos no convencionales Imprimir E-mail
Petróleo en Latinoamerica - Argentina
Miércoles, 23 de Noviembre de 2011 02:03

Hidrocarburos no convencionales en Argentina

Diego Pérez Roig | Observatorio Petrolero Sur

Los primeros días de noviembre la multinacional Repsol-YPF anunció el que podría ser el mayor "hallazgo" de petróleo y gas de su historia. Según estimaciones de la empresa, en los 428 kilómetros cuadrados de Loma de La Lata (LLL) -Neuquén-, habría recursos de petróleo y gas técnica y económicamente explotables equivalentes a 927 millones de barriles de petróleo. Según consignó el diario Río Negro, en la zona ya se encuentran trabajando 15 equipos de perforación, y los pozos de shale oil realizados alcanzan niveles de extracción que rondan los 5.000 barriles por día (16/10/2011).

Este hallazgo tiene vinculación directa con el hecho en diciembre de 2010 -cuando en un acto Repsol-YPF y la presidenta Cristina Fernández presentaron el descubrimiento de 4,5 TCF (trillones de pies cúbicos) de gas no convencional en Neuquén-, y en líneas generales, con una seguidilla de rimbombantes anuncios que se remontan, al menos, a octubre de 2009 [ver cronología al final del artículo], y que se inscriben en un proceso generalizado de expansión de la frontera hidrocarburífera.

La posibilidad de revertir la posición mundial de Argentina en el sector, que en los últimos años ha visto menguar sostenidamente sus niveles de extracción y de reservas de hidrocarburos, ha alentado previsiones y expectativas de todo tipo. Sin ir más lejos, en mayo del presente año, el gobernador neuquino Jorge Sapag consideró presentar un proyecto al Gobierno Nacional para el desarrollo del gas no convencional en la provincia, con una inversión aproximada de US$ 10.000 millones. De la mano de estos anuncios, en Neuquén desaparecieron rápidamente los fantasmas creados por el constante descenso de los niveles de extracción, como también el necesario debate de diversificar la matriz monoproductora (hidrocarburífera) de la provincia. Sapag estima que en un lapso de cuatro años estaría en condiciones de "abastecer el gas que consume la República, más el que se va a consumir por el crecimiento natural de la industria, más el que se puede perfectamente exportar por los gasoductos que hoy están ociosos a Chile y que han costado miles de millones construir" (La Mañana Neuquén, 3/5/2011). En el mismo sentido se expresó el actual Secretario de Energía de la Nación, para quien los no convencionales contribuirían a disminuir las crecientes importaciones de energía. El nivel de inversiones requerido, ha revitalizado, a su vez, el interés de los "grandes jugadores" de la industria, como lo evidencia el desembarco de la norteamericana Exxon-Mobil o la francesa Total en Neuquén.

En esta trama tampoco han faltado voces críticas. Con motivo del anuncio de diciembre, el economista Diego Mansilla señaló que "en ‘Loma de la Lata' [...] se conocía hace varios años la existencia de estructuras con gas no convencional por lo que la denominación de ‘descubrimiento' anunciada es errónea ya que no se trataría de [...] reservas nuevas desconocidas sino que se logró pasar las estimaciones de ‘reservas posibles' [...] a reservas probadas" (Mansilla, 2010: s/n). El propósito sería, entonces, revalorizar YPF -como ocurrió en estos días en los que las acciones de la compañía subieron más de un 5%-, para una posterior venta. A propósito, resultan llamativas las declaraciones de Roberto Dromi, otrora adalid de las privatizaciones en la década de 1990, ahora abogando por una mayor presencia estatal en el sector a través de una empresa de energía de capitales mixtos (La Nación, 9/11/2011).

Retomando el argumento de Mansilla, en el mismo sentido se manifestaron quienes conviven día a día con la explotación en LLL. En un reportaje con OPSur, Gabriel Cherqui -werken de la comunidad mapuche Kaxipayiñ-, sostuvo: "sabemos que las reservas del yacimiento Loma de La Lata, donde vivimos, han caído, se están instalando más compresoras [para aumentar la presión en el pozo], que son bombas para sacar lo poco o mucho [gas] que le pueda quedar. O sea, lo que salía solo antes, hoy lo están tratando de sacar o mantener con la mayor cantidad de instalaciones que ustedes pueden ver en nuestro territorio. El gas no convencional, no creemos que sea de este momento, nosotros creemos que siempre existió, que sea más caro o más barato, son cuestiones del comercio. Lo que sí entendemos claramente que esto es una cuestión política: las acciones de YPF habían caído muchísimo y es necesario poder mantenerlas [...] Para esta gente ya no les significa un negocio como estaban acostumbrados, y para vender un yacimiento es necesario levantar acciones, porque de lo contrario no tiene sentido vender algo muy barato" (OPSur, 2/11/2011).

La posibilidad de una gran maniobra especulativa en torno a los hidrocarburos no convencionales también fue alertada en Estados Unidos, donde este tipo de explotaciones cuenta con un mayor desarrollo. Una nota publicada en The New York Times, que recoge filtraciones de emails y documentos internos de las empresas, y en la que se analiza la información técnica y productiva de miles de pozos, arroja sospechas sobre la actual fiebre del shale gas: "Un ex ejecutivo de Enron escribió en 2009, mientras trabajaba en una compañía de energía: ‘Me pregunto cuándo comenzarán a decirle a la gente que estos pozos no son lo que pensaban que iban a ser'. Agregó que el comportamiento de las compañías de shale gas le recordaba lo que observó cuando trabajaba en Enron [...] La información sobre producción, provista por las compañías a reguladores estatales y revisada por el Times, muestra que muchos pozos no están teniendo la performance que la industria esperaba. En las tres mayores formaciones de shale -Barnett en Texas, Haynesville en el este de Texas y Louisiana y Fayetteville, que atraviesa Arkansas- menos del 20% del área anunciada por las compañías como productiva parece ser rentable bajo las condiciones de mercado vigentes, de acuerdo a la información y analistas de la industria" (The New York Times, 26/11/2011).

 

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