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ARGENTINA: Petróleo: el círculo que todo lo envuelve Imprimir E-mail
Petróleo en Latinoamerica - Argentina
Viernes, 17 de Junio de 2011 14:28

Por Ricardo Rojas

Era de esperarse, tarde a temprano, en medio de este clima de inestabilidad. La compañía Sinopec anunció la interrupción total de su producción en la zona norte de Santa Cruz.

El conflicto docente lleva más de cincuenta días, con todo el agravante que ello implica. Y a esta altura de los acontecimientos, el tiempo también pareciera determinar la pérdida del objetivo principal que da origen a la protesta. Protesta justa o injusta, según el ojo de quién mira.

 

 

Y las consecuencias de este gravísimo momento pueden aparecer por diversas grietas, en cualquier sector de la sociedad.

Ante esto, uno se pregunta: ¿quién de todos los involucrados en la historia es el responsable? Y ni siquiera esa respuesta -en caso de que existiera- serviría para tranquilizar el tenso clima que se vive en el norte de Santa Cruz. Ese tenso clima que también fogonea los disparatados caprichos del sector petrolero.

Lo que sí es posible, desde la reflexión, intentar analizar el círculo en el que estamos envueltos, detrás del manto negro del petróleo y de lo que el oro negro genera.

CONSECUENCIAS DEL AUGE

Los que habitamos el sur de Chubut y norte de Santa Cruz hemos presenciado en los últimos años el auge que ha tomado la actividad petrolera. Eso es alentador, porque siempre es bueno saber que hay reactivación económica en cualquier sociedad.

Sin embargo, el auge petrolero ha tomado un camino que parece haber conducido a la sociedad a una encrucijada, cuyo resultado es el que se vive hoy en el norte santacruceño.

Las compañías petroleras tienen ganancias multimillonarias. Números que casi no entran en una calculadora común. Por ende, el trabajo en el sector petrolero tiene que tener una buena remuneración, eso es claro. Además, nadie puede negar el sacrificio que implica trabajar en el campo, a la intemperie, en tareas rudas que ensucian de negro las manos. Esto es indudable, para nada cuestionable.

Si una compañía factura millones de millones, no le resulta difícil que sus obreros sean bien remunerados. Los sindicatos han luchado para que esto sea así, y han alcanzado grandes logros, meritoriamente.

Pero esos altos sueldos han generado la primera de las brechas en la sociedad: un quiebre en las aspiraciones y sueños de nuestra juventud. Los suculentos salarios petroleros rompieron con la cultura del estudio y la capacitación.

Una gran mayoría de nuestros jóvenes prefieren hoy entrar a trabajar en una petrolera, antes que estudiar. Y sueñan con ser petroleros, antes que tener una profesión. Y así hemos podido observar cómo los puestos de trabajo crecieron con miles de muchachos, que sin mayores requerimientos, se sumaron al trabajo duro y bien remunerado del petróleo. Olvidándose de los primarios objetivos; que tenían los jefes de familia hace algunas décadas.

La segunda rotura social se evidencia en el uso -o mal uso- del dinero cobrado. La falta de cultura del ahorro y de la inversión primaria conducen a que, un joven petrolero, con los primeros años de sueldos, adquiera su auto 0 Km. de moda, un plasma y cualquier bien que no sea de prioridad. Dejemos claro que ese dinero es ganado en buena ley. Por otro lado debe existir desde las generadoras de empleo ciertas obligaciones para con un sector de sus trabajadores que hagan a la construcción de una región con habitantes con diferentes ambiciones; más allá del petróleo.

Sin parámetros establecidos, en este momento el consumismo ha crecido a niveles extravagantes. Y con ello, ha crecido también la ostentación, es decir la"magnificencia exterior y visible", la jactancia. Se trata de algo que cada vez aumenta más, como una bandera que es necesario lucir al resto de los ciudadanos comunes.

Aquí es donde empieza a observarse la diferencia social que se abre entre los que tienen y los que no tienen la posibilidad de comprar y consumir bienes.

Y la diferencia se nota, entre quienes ganan sueldos de cinco cifras, y los que están anclados en los cuatro dígitos, sin esperanza de crecer.

Esto ha generado una distancia social, amparada únicamente en el poder adquisitivo. Algo sumamente peligroso para una sociedad. Esta distancia entre unos y otros puede verse sin binoculares.

El dinero en el bolsillo, ávido de ser consumido, ha derivado en el cambio de valores, donde en primer lugar aparece el suplir necesidades materiales. Relegadas, quedaron las necesidades morales, intelectuales y porque no espirituales.

EDUCACION RELEGADA

Y si el bloqueo de rutas es la única manera de conseguir un aumento salarial, otros sectores sindicales y de trabajadores harán lo mismo para el mismo fin. Pero no todos los trabajadores parecen tener el mismo rango a la hora de la protesta.

El reclamo que llevan adelante los trabajadores de la educación ya lleva más de cincuenta días. Cabe preguntarse: un reclamo similar, pero de otro sector, ¿se hubiese resuelto antes?

La educación, ¿ocupa un lugar de importancia en la escala de los reclamos?

¿O será que esa distancia social generada a partir de la economía petrolera también relega a la educación?

De la educación tampoco parece que se nutrieron las compañías petroleras, ya que no han existido exigencias de formación a la hora de completar los cupos laborales. Tampoco desde los gobiernos se impusieron cláusulas que privilegien la capacitación.

Además, las compañías petroleras no pensaron nunca en generar programas que permitan la finalización de estudios de nivel medio o la incorporación a carreras universitarias. Sólo algunos esporádicos fallidos e inalcanzables intenciones institucionales de alguna deficiente operadora. No existe un planificado programa de horarios y premios hubiera fomentado el incentivo para estudiar. Pero tampoco ha ocurrido. Tal vez, resulta más beneficioso contar con mano de obra sin estudios, sin calificación.

En este análisis, la educación pareciera haber quedado relegada desde todos los sectores.

Hoy, la noticia indica que una compañía interrumpe su producción, y que con ello, quedan cuatro mil personas en riesgo laboral directamente. Ni pensar en los números que obrarán en los flujos de fondos si se repiten decisiones como la de esta empresa.

Cuando esto ocurre, muchos de esos trabajadores petroleros no tienen otro horizonte de trabajo, ya que nadie invirtió para su formación. Tarea pendiente para las operadoras que deberán revertir su accionar. Si es que realmente les interesa la región dónde tienen ancladas las bases de sus cajas fuertes.

Y eso no es todo. Cuando quieran estudiar, se enterarán que no hay escuelas, que no hay educación porque los docentes están en huelga, y que el país real que habitamos todos los ciudadanos está muy lejos del universo creado en torno al petróleo.

Y así termina de cerrarse un círculo que nos envuelve y afecta a todos. Siempre existe un tiempo para empezar. Pues entonces no dejemos de ser inteligentes.

http://www.elpatagonico.net/index.php?item=nota&idn=100093&ref=hoy