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Sábado, 01 de Enero de 2005 08:30 |
Porto Alegre, enero del 2005
Con la nueva administración Bush se espera que los acuerdos de libe comercio
sean aprobados a velocidad inusitada, con lo que nadie estará libre del
abuso de las corporaciones transnacionales. No solamente vamos a enfrentar
impactos más intensivos al ambiente y a los derechos humanos, sino que
además sufriremos perjuicios económicos y veremos la pérdida de nuestra
soberanía nacional.
Los Tratados de Libre Comercio (TLC) se están convirtiendo en verdaderas
constituciones supranacionales para los países que los suscriben, restándole
validez a los sistemas jurídicos nacionales. Los TLC se imponen por sobre
otros compromisos adquiridos por los Estados, contemplados en acuerdos
internacionales en materia de derechos humanos o ambientales, e inclusive de
las legislaciones nacionales en materia de derecho laboral, ambiental o
social.
Las empresas transnacionales (ETN) han adquirido un inmenso poder, tanto por
su poder económico, como por sus mecanismos de coerción. Las ETN nos estafan
con el propósito de apropiarse de lo que nos pertenece, nos hacen entregar
nuestros recursos, nuestros capitales, y nuestro futuro, haciendo uso de
falsas cualidades, empleando su tráfico de influencias, basado en mecanismos
de chantaje, corrupción y su desarrollada capacidad de engañar y presentarse
con una máscara de honestidad, falsa eficiencia y simulada responsabilidad,
infundiendo temor o esperanza de desarrollo.
Las ETN cuentan como aliados incondicionales al Fondo Monetario
Internacional y las Instituciones Financieras Internacionales.
Cuando las empresas violan el derecho a la vida, a un ambiente libre de
contaminación y los derechos colectivos, los Estados son acusados
internacionalmente de omisión o falta de protección y respeto. Sin embargo,
no existen mecanismos fuertes para presentar acciones en contra de las
corporaciones que cometen el delito. Las Cortes Internacionales tienen
también limitaciones para lograr sancionar a las corporaciones.
Tenemos un doble desafío: por una parte defender nuestras culturas,
economías y ecosistemas con una estructura legal que no siempre los valora,
protege, ni impulsa su respeto y por otra parte abrir fisuras y detener el
creciente poder de influencia de las transnacionales.
El poder de las trasnacionales crece y su impunidad intenta hacerse ley,
pero también crece la capacidad de resistencia de los pueblos, y las
experiencias existentes demuestran la real debilidad de las ETN.
Las empresas han intentado arrinconar a los pueblos que resisten
descalificándolos e insinuando que son intereses minoritarios, pero es la
resistencia de esos pueblos y comunidades la que está realmente
resquebrajando el poder de las transnacionales.
Cada vez son más limitadas las posibilidades de que los Estados nacionales
gobiernen en favor de intereses colectivos y nacionales debido a los
compromisos que han adquirido con acuerdos bilaterales o multilaterales, en
donde se establecen garantía a las inversiones, imponiendo a los tribunales
de arbitraje como vía a la resolución de controversias Esto está
construyendo un escenario en donde hay una ausencia de foros para litigar
casos en contra de ETN.
Las acciones y obligaciones que los Estados imponen a las empresas, por
presión de sus ciudadanos, son ahora un buen argumento para que las empresas
inicien procesos de arbitraje.
Sin embargo muchos casos contra transnacionales están siendo enfrentados en
los países en donde estas empresas operan. Unos pocos se aventuran, cada vez
con más dificultades a presentarlos en tribunales del país de origen de las
empresas. Y otros pocos -con relativo éxito - presionan en instancias
internacionales.
Se vislumbra un camino para avanzar en la búsqueda de nuevas formas, de
desmantelar el poder de las transnacionales, desenmascararlas, acabar con la
impunidad y apoyar la resistencia
Por lo expuesto,
Oilwatch convoca a otras redes y organizaciones presentes en el Foro Social
de Porto Alegre a sumar esfuerzos para terminar con la impunidad y el poder
de las empresas. A dirigir nuestros golpes, certeros contra las
corporaciones. Develar la estafa que representan, y continuar en la tarea de
compartir experiencias, información y sueños.
Por el planeta y su gente,
Oilwatch Internacional
La red OILWATCH nació impulsada por la necesidad de desarrollar estrategias
globales para las comunidades afectadas por las actividades petroleras y de
apoyar sus procesos de resistencia en la lucha contra esta actividades.
Entre las funciones de la organización están: el intercambio de información
sobre las operaciones de las compañías petroleras en cada país afectado;
sobre sus prácticas operativas así como sobre los diferentes movimientos de
resistencia y campañas internacionales contra compañías específicas.
Oilwatch se esfuerza por hacer crecer, a nivel global, la conciencia
medioambiental, exponiendo los impactos de la actividad petrolera en bosques
tropicales y en sus poblaciones locales, estableciendo también las
relaciones de esta actividad con la destrucción de la biodiversidad, el
cambio climático y la impune violación de los derechos humanos.
Oilwatch es una red de cerca de 100 organizaciones de países del Sur.
Somos una más de las voces del Sur, más que una voz, un grito.
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