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Primer encuentro de trabajadores energeticos por la soberanía Imprimir E-mail
Miércoles, 18 de Mayo de 2005 19:00
Soberanía energética: Integración de los trabajadores o integración energética al servicio del imperio
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Para iniciar un diálogo sobre soberanía energética, es necesario discutir sobre el acceso, el abuso, el control y la privación (o privatización) de los recursos energéticos, que son tendencias generalizándose en América Latina.

El acceso a la energía constituye un derecho humano fundamental, de hecho se ha convirtiendo en uno de los indicadores de bienestar o pobreza que contrasta en cifras entre las naciones industrializadas y las empobrecidas.

El abuso en el consumo de la energía por parte de las naciones industrializadas obliga a otras naciones a aumentar la explotación de las fuentes de energía. Para ello juegan un papel central las empresas transnacionales, las fuerzas armadas como mecanismo de persuasión y coerción, y las bases políticas y jurídicas que están en franco proceso de reforma para facilitar este proceso. Este abuso redunda en impactos ambientales locales y globales.

El control supone decidir sobre las políticas y procesos relacionados con los recursos energéticos, desde su extracción hasta su distribución, incluyendo la política de precios. Para esto el control de la información sobre reservas y tiempo de vida de yacimientos, fuentes financieras y otra información estratégica es clave.

La privatización supone desarrollar mecanismos para privar a los estados de la propiedad o administración de los recursos, vía venta o concesión. La privatización convierte a los usuarios en clientes de empresas.

En este diálogo, la integración entre trabajadores vinculados al sector energético puede ser vital y en este contexto, Venezuela está jugando un papel clave.

Sin embargo los avances de Venezuela en la integración de infraestructura energética permitirían que Estados Unidos y sus empresas succionen todo los recursos energéticos de Sudamérica para abastecer su creciente demanda.

Una integración latinoamericana debería partir de las necesidades de la región y de sus pueblos, de fortalecer la soberanía y seguridad energética de la región, lamentablemente ese no es el papel que está jugando ahora Venezuela.

Los Estados Unidos en la región

Estados Unidos ha logrado con sus políticas energéticas y con sus empresas, diseñar una estrategia que le permitirá solucionar su déficit petrolero. De continuar este déficit, su supremacía económica y ante todo militar se desplomaría, pues el petróleo es el combustible esencial para sostenerlas.

En inglés energía y poder se nombran con la misma palabra y esto se refleja claramente en la política estadounidense.

Es conocido que el gobierno de los Estados Unidos está controlado por intereses corporativos. De hecho, en el gabinete actual de la administración prima la presencia de ex directores de grandes transnacionales en las posiciones claves de ese gobierno.

Dick Cheney, ex – director de Halliburton, empresa que mantiene grandes intereses y sobre todo es conocedor de muchísima información sobre yacimientos de hidrocarburos, por ejemplo en Colombia, Halliburton controla el banco de información de Ecopetrol desde hace varios años. ¿Qué implica que sea hoy el vicepresidente de los Estados Unidos?

Halliburton es la empresa de servicios petroleros más grande a nivel mundial. Es una empresa que no sólo explora para empresas de Estados Unidos, sino que también lo hace para empresas, públicas y privadas en innumerables rincones del planeta. Esta empresa conoce con bastante exactitud el tamaño de las reservas, el tiempo de vida de los yacimientos, la calidad de crudo, el costo de extracción, el tiempo de vida de esos yacimientos.

Tampoco sorprende, por su importante significado, que Condoleeza Rice fueras parte del directorio de ChevronTexaco, empresa que juega un papel clave en el control de yacimientos, sea Ministra de Estado.

Desde el gobierno de los Estados Unidos se ha definido una estrategia geopolítica de integración energética, como forma de conectar los yacimientos del sur a través de redes de energía con su principal consumidor. Por otra parte, ha iniciado una campaña para controlar los yacimientos de los Estados de América Latina, vía privatización de empresas y recursos.

En este sentido, y de acuerdo a algunas declaraciones de empresas petroleras estadounidenses, Venezuela es una pieza central en estos proyectos regionales. De hecho, las principales inversiones en gasoductos e infraestructura petroleras en América Latina, se dirigen a ese país con el fin de construir un enclave sobre el cual se tenga un control directo de los recursos hidrocarburíferos.

El papel de Petroamérica en este contexto

Es difícil pensar que una empresa petrolera pueda tener algún rol en la sustentabilidad, pues esta actividad provoca demasiados problemas locales y globales. Por ello es necesario avanzar en a una transición hacia energías, basadas en recursos renovables, diversos, descentralizados, limpios y de bajo impacto y sometidas al control social.

Sin embargo, la transición energética no es posible sin resolver primero los temas de soberanía de los países. La soberanía entendida con relación al patrimonio, recursos naturales y fuentes energéticas. De este modo, una empresa regional, que coordine los esfuerzos nacionales podría abonar el camino hacia recuperar esa soberanía.

En este escenario, Petroamérica tiene dos alternativas. Convertirse en una transnacional más - con la diferencia de que mantiene inversiones estatales o, por el contrario, convertirse en una empresa que contribuya a la redistribución justa y equitativa de energía y de recursos económicos en la región.

En este sentido, es preocupante el hecho de que precisamente Venezuela esté dando contratos a empresas transnacionales que han cometido crímenes ambientales y estafas a otros Estados de la región y que sean estas empresas quienes lideren la integración para satisfacer las necesidades del imperio y no las de la región.

Si desde los Estados Unidos se pretende orquestar una estrategia colonizadora e intervencionista para toda la región, es importante que los países latinoamericanos refuercen su política basada en la soberanía de los Estados, en la lucha contra la corrupción y contra la impunidad.

Los trabajadores tienen la tribuna, la información y la obligación de alertar sobre estos procesos.

  1.  Es legítimo y necesario que mantengamos estrategias comunes para aislar a las empresas que abusan de nuestros países, a quienes violentan nuestra soberanía.

  2.  Es necesario garantizar la soberanía nacional y construir la soberanía energética.

  3.  Es imperativo iniciar un camino de transición energética a un modelo que fortalezca la soberanía, la sustentabilidad y la justicia.

¡¡ ROMPER LA DOMINACIÓN CON IMAGINACIÓN !!

La red OILWATCH nació impulsada por la necesidad de desarrollar estrategias globales para las comunidades afectadas por las actividades petroleras y de apoyar sus procesos de resistencia en la lucha contra estas actividades. Entre las funciones de la organización están: el intercambio de información sobre las operaciones de las compañías petroleras en cada país afectado; sobre sus prácticas operativas así como sobre los diferentes movimientos de resistencia y campañas internacionales contra compañías específicas. Oilwatch se esfuerza por hacer crecer, a nivel global, la conciencia medioambiental, exponiendo los impactos de la actividad petrolera en bosques tropicales y en sus poblaciones locales, estableciendo también las relaciones de esta actividad con la destrucción de la biodiversidad, el cambio climático y la impune violación de los derechos humanos.

OILWATCH POR LA SOBERANÍA
Caracas, 18 al 20 de mayo del 2005

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