Declaración de Oilwatch para el cuarto període de sesiones del foro
permanente para las cuestiones indígenas de las Nacinones Unidas
16
al 27 de mayo del 2005
Las
transnacionales petroleras arrasadoras de pueblos, ecosistemas y culturas, se
lanzan ahora sobre las últimas fronteras que quedan: áreas frágiles y territorios
indígenas. En está cruzada devastadora, destruyen la salud de los pueblos y sus
medios de subsistencia.
Para
extraer los hidrocarburos se construyen carreteras, oleoductos, gasoductos,
tanques de almacenamiento, campamentos, instalaciones de refinación y
procesamiento o se crean ciudades enteras para el servicio de las empresas.
Las actividades petroleras provocan daños permanentes y continuos accidentes
con gravísimos impactos sociales y ambientales. Viola los principios
fundamentales de los derechos humanos, pues, casi siempre, estas actividades
vienen acompañadas de intervención militar, expulsión y exterminio de
comunidades indígenas.
A
lo largo de la historia, allí donde ha habido actividad petrolera. Las
empresas han sido directamente responsables de:
-Financiar
masacres, conflictos y guerras interétnicas, guerras de baja intensidad
procedentes de la explotación petrolera;
-Expulsar
poblaciones de áreas petroleras (desde expulsiones de grupos familiares hasta desalojos
masivos), con programas de colonización, “relocalización” y “transmigración”
apoyados por la banca multilateral
-
Desarticulación familiar
-
Afectar la vida de las mujeres: con mayor carga de trabajo, abusos sexuales,
violencia
-Afectar
la vida de los niños: Utilizando el trabajo de los niños en la descontaminación
y porque sobrellevan con más intensidad la crisis social asociada a las
actividades petroleras
-Destruir
la diversidad cultural
-Crear
falta de seguridad física y alimentaria de quienes viven cerca de las
instalaciones petroleras
-
Destruir la base de la supervivencia y la vida de las comunidades
-
Expropiar la tierra a los campesinos e indígenas
-Provocar
empobrecimiento, e inflación local
-Haber
creado condiciones para que diferentes enfermedades, de transmisión sexual,
tropicales proliferen
-Provocar
el incremente de enfermedades como el cáncer y la leucemia en sus lugares de operación;
-
Provocar que nuevas enfermedades, antes inexistentes, aparezcan;
-Generar
racismo ambiental;
-Provocar
extinción de especies silvestres
-Alterar
y destruir la vida de los ríos, los bosques, mares y otros ecosistemas
naturales
-Acumular
desechos en territorios indígenas, incluyendo chatarra, basura y en muchos
casos desechos tóxicos
-Apropiarse
libremente de recursos para sus operaciones: agua, madera, ripio y otros
recursos
-Inducir
y provocar el incremento prostitución, alcoholismo, drogadicción y
delincuencia
-Provocar
conflictos internos dentro y entre las comunidades.
Los
derechos colectivos de los pueblos incluyen los derechos culturales, el derecho
a decidir sobre sus recursos, pero sobre todo, los pueblos indígenas tienen el
derecho a la autodeterminación en sus territorios por lo que frente a la
realidad que conlleva las actividades petroleras, los pueblos indígenas tienen
el derecho a oponerse a las actividades petroleras en sus territorios.
LOS
TERRITORIOS INDÍGENAS SON LOS TERRITORIOS MEJOR CONSERVADOS
Gracias
a los pueblos indígenas, en muchos países se han protegido muchas áreas
naturales, zonas frágiles, mares, bosques y fuentes agua dulce. Los indígenas,
minorías en muchos países, continúan manejando gran parte de los territorios
de los países en los que viven. Ellos han protegido el entorno en el que han
vivido milenariamente, pues el sitio en donde se desarrolla la vida física y
espiritual. Además de la conservación, los pueblos indígenas, su conocimiento,
prácticas e innovaciones, proveen a los países de alimentos de
autosubsistencia plantas medicinales y sobre todo conocimientos de la
naturaleza.
Para
muchos de estos pueblos, su territorio es sagrado. Es la madre que nutre al
mundo y sustenta la vida. Penetrar la tierra con grandes taladros y sacar de
sus entrañas el petróleo constituye una profanación.
El
derecho al territorio que ha sido reconocido ya en muchos países, no incluye el
derecho al subsuelo. Por ello los Estados nacionales se sienten con el
derecho de otorgar concesiones petroleras dentro de tierras indígenas y
argumentan para ello el interés nacional, desconociendo los únicos
beneficiarios reales de la actividad petrolera son las empresas extranjeras y
los principales afectados los pueblos que viven en estos territorios.
Muchos
territorios indígenas han sido declarados áreas protegidas, privándose a los
indígenas de su derecho al territorio. En otros casos los pueblos han sido
desplazados bajo la falsa dicotomía de la conservación y la presencia de
pueblos indígenas. Sin embargo se desconoce que ha sido la presencia de estos
pueblos originarios lo que ha asegurado la preservación de estas áreas. Y lo
que resulta aún peor, es que se permita las actividades petroleras en estas
zonas.
Las
empresas petroleras, con frecuencia transnacionales, construyen verdaderos
enclaves coloniales en territorios indígenas y áreas protegidas. Son estas
empresas las que controlan el acceso, las toman decisiones. Se constituyen en
un Estados dentro de otros Estado.
LOS
ESTADOS DEBEN GARANTIZAR LOS DERECHOS DE LOS INDÍGENAS
El capitalismo, el culto al mercado
y los combustibles fósiles como fuente de energía, no sólo han fracasado en
cumplir sus objetivos de desarrollo, sino que amenazan con la existencia del
planeta y su gente.
Los territorios indígenas, últimas
fronteras de este modelo fracasado, son los más amenazados.
Los Estados nacionales y el sistema
de las Naciones Unidas deben reconocer a los pueblos indígenas que proponen
modelos de producción y consumo distintos a los globalizados y con ellos pueden
estar construyendo las verdaderas bases de la sustentabilidad.
Reconocer el derecho de existencia a
los pueblos indígenas implica reconocer su derecho a su territorio, a su
cultura y sus conocimientos, e implica eliminar los obstáculos que impiden la
plena realización de estos derechos, como es la presencia de empresas
petroleras
Los derechos de los pueblos indígenas no pueden ser
sustituidos por un simple ejercicio de información. Los pueblos indígenas
deben tener derecho a decidir lo que sucede en sus territorios, sobre el tipo
de vida que quieren llevar. No pueden ser objeto de presiones, imposiciones o
acoso por parte de los Estados o las empresas para que acepten a la industria
petrolera en sus territorios.
En muchos
países y a nivel internacional se han desarrollado instrumentos jurídicos que
reconocen los derechos de los pueblos indígenas. El Sistema Interamericano, los
instrumentos del Sistema de Naciones Unidas, los mecanismos como el Convenio
169 de la OIT, así como las Constituciones Políticas de numerosos países son
algunos de ellos. Incluso en el Convenio de Diversidad Biológica hay varios
artículos que así lo prevén.
MORATORIA
A LA EXPLORACIÓN PETROLERA
Oilwatch ha impulsado en varios
foros internacionales la propuesta de una moratoria a nuevas exploraciones de
petróleo y gas.
La
moratoria es una declaratoria unilateral de paz y bienestar hacia el planeta,
unas veces decretadas por Estados, otras por gobiernos locales, y otras veces
por los pueblos.
Si queremos hablar seriamente de un
compromiso con frenar el Cambio Climático, con la sustentabilidad, y con el
respeto a los derechos humanos, los países deben invertir sus esfuerzos en la
protección de los derechos de los pueblos indigenas, en el desarrollo soberano
de nuevas fuentes de energía, y en fortalecer la soberanía territorial y
patrimonial de los países.
OILWATCH RECONOCE Y SALUDA
- La legítima resistencia de los
pueblos que se oponen los proyectos petroleros.
- El valiente trabajo de pueblos que
han logrado cerrar operaciones, recuperar la tierra y reapropiarse de sus
recursos.
- El trabajo de indígenas,
campesinos, poblaciones tradicionales, sentar las bases de la soberanía
alimentaria.
- El trabajo de defensores de los
derechos ambientales por fortalecer la legislación sobre áreas protegidas y
territorios frágiles.
- El trabajo de pueblos indígenas y
sus organizaciones por ampliar y fortalecer el ejercicio de los derechos
colectivos y de los pueblos.
Nueva York, 16 al 25 de mayo del
2005 |