¿Qué es el
Protocolo de Kyoto?
A pesar de que científicos agrupados
en el Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC) han aseverado que
para evitar una catástrofe global hay que reducir inmediatamente las emisiones
de gases que producen el efecto invernadero en un 60% con respecto a los
niveles de 1990, el Protocolo se ha planteado solo una reducción del 5%,
acompañada de los Mecanismos de Desarrollo Limpio y con metas hasta el 2012,
cuando el primer período de
cumplimiento del Protocolo de Kyoto haya
finalizado.
Los Mecanismos de Desarrollo Limpio
(MDL), el
Comercio de Emisiones o el Fondo Prototipo de Carbono del Banco
Mundial, creados como formas de implementación del Protocolo de Kyoto,
son
formas mediante las cuales los países contaminadores evaden responsabilidades
de reducir emisiones.
Las Naciones Unidas han gastado
tiempo y recursos para evadir acciones reales y, por el contrario, han logrado
crear una nueva mercancía: el mercado de carbono.
Después de 8 años de negociaciones,
se ha logrado lo que resultaba imposible de imaginar cuando se planteó el
problema del calentamiento global: que el problema lo tienen que resolver los
pobres, pues para los ricos es muy caro pues esta en juego su estilo de vida y
desarrollo tecnológico.
En este nuevo escenario, los países empobrecidos
entregarán
sus territorios para ser ocupados por plantaciones, habrá
expropiación y desplazamientos
de tierras, bosques.
Las áreas protegidas
serán privatizadas. Con los Mecanismos de Desarrollo Limpio se está borrando la
barrera y diferencias entre los responsables del cambio climático que son los
países industrializados (Anexo 1) y los países no industrializados del Sur del
mundo.
Pero hay una amenaza aún peor para
los países del Sur: se aceptó a los árboles transgénicos en el paquete de
mecanismos reconocidos por este Protocolo, poniendo en riesgo nuestra
biodiversidad.
Todo esto mientras las empresas petroleras siguen haciendo sus
negocios, como siempre.
En lugar de buscar soluciones
concretas, han sido 8 años para la entrega de concesiones a las empresas
transnacionales petroleras.
Las corporaciones nunca estuvieron dispuestas a
hablar de la existencia del problema pero ahora, que hay un nuevo negocio, el
tema cobra importancia para ellas. El calentamiento global ha sido el mejor
pretexto para colocar en el mercado la absorción de dióxido de carbono, la
conservación, al aire,
a la absorción de dióxido de carbono, a la
conservación; y entre las empresas inscritas para este nuevo negocio a las
corporaciones petroleras, que oportunamente empiezan a cambiar su nombre por el
de “empresas energéticas”.
La única forma de enfrentar el
cambio climático es asumiendo, como países, las responsabilidades y
obligaciones por la destrucción ambiental local y global, provocada por las
actividades de exploración, extracción, transporte y refinación de combustibles
fósiles, así como por el consumo de los mismos.
A los países del Sur nos corresponde
proteger los bosques, los manglares, las cuencas hidrográficas.
A los del
Norte, cambiar su modelo de producción y consumo.
A los pueblos del Sur nos deben
enorgullecer los resultados concretos que, gracias a la resistencia de las
poblaciones locales, se están logrando. Impedir la ampliación de la frontera
petrolera cumple con dos objetivos, por una parte impide que salga un
combustible que tiene efectos desastrosos sobre el planeta y por otro conserva
bosques y ecosistemas. Los países del Norte deben reconocer, estimular y
premiar este esfuerzo.
A los Estados y pueblos del Norte
les corresponde controlar a sus empresas, sancionar los delitos contra la
humanidad y detener su irresponsable accionar y el fomento a la corrupción. A
los Estados y pueblos del Sur nos corresponde, enjuiciar a las empresas
petroleras por los daños sociales y ambientales, hacer frente común para aislar
a aquellas empresas que afectan no solo la soberanía nacional sino que son una
amenaza para los pueblos a nivel nacional y global.
Por el planeta y su gente,
OILWATCH
16 de febrero del 2005