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Petróleo en Sudamerica -
Bolivia
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Miércoles, 15 de Julio de 2009 14:00 |
BOLIVIA - A qué juega Evo Morales en la Amazonía? | Bolivia
¿A QUÉ JUEGA EVO MORALES EN
LA AMAZONÍA?
El genocida
peruano Alan García intentó abrir la Amazonía para que sea explotada
por las transnacionales petroleras. Usó fuego y metralla para acallar a
los indígenas, pero no pudo. Hoy Evo Morales, con otros métodos, quiere
hacer lo mismo con las selvas de Bolivia. Esta es la denuncia del Foro
Boliviano sobre el Medio Ambiente y Desarrollo
Manuel Lima
(Fobomade), especial para Econoticiasbolivia
www.econoticiasbolivia.com
<http://www.econoticiasbolivia.com>
La Paz, julio 5,
2009.- La empresa Geokinetics, un pulpo de la industria petrolera con
sede en Houston, Texas, Estados Unidos de Norteamérica, ya comenzó las
labores sísmicas de exploración petrolera en la Amazonía Sur de
Bolivia, afectando el territorio y a las comunidades del pueblo
indígena Mosetén y Leco-Larecaja. Los planes a desarrollar también
afectarán a los pueblos Chimán, Quechua-Tacana, Tacana, Ese Ejja,
Toromona y Leco-Apolo, así como a colonias campesinas instaladas en el
área y a poblaciones ribereñas como Rurrenabaque y San Buenaventura.
Esto fue
verificado en el terreno por distintas comisiones de trabajo de la que
forman parte varias organizaciones indígenas. Ya se ha iniciado la fase
1 de la exploración: se han instalado, al menos detectados, dos grandes
campamentos (en Palos Blancos, Departamento de La Paz, y cerca de la
comunidad Pukara, en el Departamento de Beni), abierto caminos de
penetración, los vuelos de helicópteros son diarios e incesantes, lo
mismo que las detonaciones, la parte más dramática del trabajo
exploratorio, y con ello, la destrucción irreversible del medio
ambiente, de los ríos y los bosques, de la flora y de la fauna, de la
cual dependen las comunidades indígenas para la sobrevivencia de su
modo de vida y su cultura.
Esta agresión
evidente a todos los derechos de los pueblos indígenas de la Amazonía
Sur de Bolivia está siendo realizada por una empresa petrolera cuyo
origen es desconocido tanto para las organizaciones y pueblos indígenas
como para la población boliviana en general.
A la vez, esta
agresión nace del más absoluto desprecio por el derecho de consulta y
el consentimiento previo de los pueblos indígenas que no fueron ni
siquiera informados sobre los alcances y riesgos que trae aparejada la
actividad petrolera.
Ese desprecio a
los derechos humanos de los pueblos, incluye acciones de soborno a
dirigentes de algunas organizaciones y comunidades indígenas, lo que
agrava el cuadro de avasallamiento de las mismas, a pesar de que el
propio Evo declaró que no se comprarían dirigentes como antes hacían
las trasnacionales (La Razón, La Paz, 29/10/2008)
De allí, esta
denuncia de carácter nacional e internacional para detener todos los
atropellos ya anotados, de los cuales existen pruebas que ya no se
pueden ocultar, y que es preciso condenar de la manera más enérgica,
apelando a la solidaridad y a la movilización general de todos los
sectores que luchan por una Amazonía para la Vida.
EVO DEBE
DECIDIR Y ACTUAR
Lo más increíble
de todo esto es que esta agresión a los pueblos indígenas amazónicos se
está verificando bajo el mandato del primer presidente del Estado
Plurinacional de Bolivia, el compañero Evo Morales.
En ese marco,
preguntamos y demandamos una explicación sobre la presencia de esta
empresa petrolera yanqui en un área que se constituyen en la puerta de
ingreso al resto de la Amazonía, territorio cuyo control y dominio es
un objetivo estratégico de los norteamericanos, hecho que ya fue
denunciado en innumerables ocasiones, incluso por el propio gobierno
boliviano encabezado por Evo.
No entendemos cómo
se acepta la presencia norteamericana cuando ha quedado demostrado por
los últimos sucesos de Baguá, Perú, que esa presencia sólo conlleva
muerte y genocidio para los hermanos indígenas. Los mismos intereses
que representa Geokinetics en Bolivia (quien, a la vez, está instalada
en el Perú) son los que han conducido a la masacre de Baguá. ¿Debemos
llegar a ese extremo de violación de los derechos humanos para que la
empresa petrolera yanqui salga de la región?
Aquí tampoco
podemos callar que funcionarios del Ministerio de Hidrocarburos
boliviano han amenazado a los dirigentes indígenas con militarizar la
zona, en caso que exista oposición a la exploración petrolera.
Preguntamos: ¿qué
se esconde detrás de todo esto? Las informaciones públicas, conocidas
hasta ahora, decían que la empresa a la cual se había concesionado los
bloques petroleros de la selva era YPFB-Petroandina SAM, o sea una
empresa mixta estatal boliviano-venezolana.
Ahora nos
enteramos y denunciamos este sub-contrato con una empresa
norteamericana que no sólo consideramos lesivo a la soberanía nacional
sino que viola y burla el espíritu del proceso de nacionalización de
los hidrocarburos, por el cual el pueblo boliviano salió a las calles
de las ciudades de El Alto y de La Paz a enfrentar al neoliberalismo en
la llamada "Guerra del Gas" que ocasionó más de 60 muertos, en octubre
de 2003.
Preguntamos: ¿esta
es la nacionalización por la cual murieron nuestros compatriotas?
¿Por qué, en ese
mismo marco, se da prioridad a un proyecto de también dudosa viabilidad
técnica, sabiendo incluso que hace veinte años YPFB exploró la misma
región (perforando el pozo Lliquimuni X1) y no se informó de ningún
hallazgo significativo?
¿Por qué la
política nacional de hidrocarburos no da prioridad a temas más urgentes
como la separación de líquidos de los hidrocarburos que ya se exportan
y por lo cual perdemos cientos de millones de dólares o exigen el
cumplimiento de los 47 contratos a las transnacionales que siguen
operando en territorio nacional?
¿Por qué esa
obstinación y ese empecinamiento avasallador de personas y derechos de
entrarse, a como de lugar, a la Amazonía?
Conscientes del
daño ambiental irreparable que ya está empezando, tampoco podemos creer
los cantos de sirena de la empresa yanqui, de Petroandina y de los
funcionarios del Ministerio de Hidrocarburos cuando hablan de mitigar
esos daños, cuando hace unos días se acaba de saber que el presidente
de YPFB, Carlos Villegas, perdonó a la empresa trasnacional Transredes
la deuda con el Estado y las comunidades indígenas del altiplano
boliviano (La Paz-Oruro, año 2000) a raíz del mayor desastre ecológico
de su historia ocasionado por el derrame de petróleo por la ruptura de
un ducto a cargo de la referida empresa.
No entendemos cómo
el compañero Evo que conoce de la agresión y las masacres perpetradas
por la presencia norteamericana en la región del Chapare, a los cuales
enfrentó como dirigente sindical durante veinte años en defensa de la
hoja de coca, ahora pueda avalar la presencia de Geokinetics en la
Amazonía. Preguntamos: ¿será que debemos enfrentarnos a los gringos,
como él y las seis federaciones del Trópico de Cochabamba lo hicieron
contra la DEA?
A la vez, no
entendemos cómo el gobierno que más se ha hecho respetar contra la
permanente ingerencia norteamericana en los asuntos internos de
Bolivia, permita esta presencia yanqui en suelo boliviano.
¿Cómo entender que
los mismos norteamericanos que han sido denunciados por las propias
autoridades nacionales de conspirar para derrocar y asesinar a Evo y
que han estado detrás de la Masacre de Porvenir, en Pando, donde
murieron decenas de campesinos, y que ponía en marcha el Golpe
Cívico-Prefectural contra el gobierno y para dividir Bolivia, ahora
hayan iniciando un proceso de destrucción irreversible de los recursos
naturales de la Amazonía Sur?
Por último, está
claro que todo lo denunciado contradice la incuestionable labor de
defensa de los derechos indígenas que nuestro presidente Evo Morales
está realizando en el ámbito internacional, donde es valorado y
respetado como un paladín en la defensa de esos derechos, como ya se
demostró cuando Bolivia se convirtió en el primer país del mundo en
elevar a rango de ley la Declaración Universal de los Derechos de los
Pueblos Indígenas de la ONU o cuando, a propuesta del propio Evo, la
referida ONU aprobó la Declaración Universal de los Derechos de la
Madre Tierra.
Por esa misma
Madre Tierra que ya está siendo agredida, contaminada y destruida, por
esos mismos derechos de los pueblos indígenas que están siendo
pisoteados, avasallados y desconocidos, es que imploramos a nuestro
compañero presidente, en nombre de lo más sagrado, como es la defensa
de la tierra y de la vida, es decir de la Amazonía, que ordene la
inmediata suspensión de toda actividad petrolera exploratoria en los
territorios indígenas y que expulse a Geokinetics para evitar que siga
la destrucción y nuevos vejámenes a los derechos humanos y prevenir
cualquier violencia.
No queremos otro
Baguá, por culpa de las empresas petroleras, ni por la imposición de
una visión desarrollista de explotación indiscriminada de los recursos
naturales.
Queremos que se
respeten los derechos consagrados y las leyes nacionales y convenios
internacionales pero especialmente el paradigma de nuestro gobierno
representado por el Vivir Bien, es decir vivir en armonía con la
naturaleza, como vivimos siempre y como el hermano Evo proclama en los
foros internacionales.
Queremos que se
valoren, en ese marco, los esfuerzos de indígenas y campesinos
amazónicos no sólo por preservar la vida y la naturaleza de la
Amazonía, sino las opciones económicas viables que ellos impulsan, como
la producción de castaña y cacao ecológico o el ecoturismo, que
demuestran que el aprovechamiento sostenible de la biodiversidad es el
camino alternativo al modelo de acumulación basado en la extracción de
recursos naturales no renovables, vigente desde la creación de la
república y que ha amarrado al país a la pobreza.
En ese sentido,
proponemos el debate ideológico y la reflexión consciente, y aceptamos
el desafío propuesto por el propio compañero Evo Morales en la última
reunión consultiva de la CIDOB de debatir, de manera abierta, franca y
fraternal, estos temas y todo lo relacionado con el presente y el
futuro de la Amazonía.
Un debate, urgente
y necesario, que también Evo alentó con relación a la propuesta
ecuatoriana, encabezada hoy por el propio Presidente Correa, de dejar
el petróleo amazónico en el subsuelo, y exigir a cambio el pago de la
deuda ecológica a los países industrializados, en el marco del debate
mundial sobre los efectos y consecuencias del Cambio Climático.
Creemos que estas
verdades deben ser escuchadas, que lo actuado por los funcionarios del
Ministerio de Hidrocarburos viola todos los derechos de los pueblos
indígenas y debería ser sancionado y que es preciso acabar con la
presencia norteamericana en el territorio amazónico, más cuando ello
sólo significa depredación ambiental, división social, degradación
cultural y sometimiento a dictados de políticas que no responden a los
verdaderos intereses de los pueblos.
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